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Terapia Visual Comportamental

Terapia Visual Comportamental

Servicio atendido por Antía Blanco Bernárdez


La optometría comportamental es una disciplina que evalúa la visión en profundidad. Estamos acostumbrados a simplificar la visión a ver el 100% de lejos con cada ojo pero la visión va mucho más allá.


Una buena visión debe proporcionar:

  • La capacidad para ver nítido y sostenido en el tiempo a cualquier distancia y sin fatiga.
  • Una lectura fluida y comprensiva sin sobre-esfuerzos ni pérdidas de lugar al leer.
  • Análisis correcto de las distancias y los espaciosespacios para guiar el movimiento y evitar torpezas en la marcha, descompensaciones posturales o inseguridades en actividades deportivas o de la vida diaria.
  • Un correcto procesamiento a nivel cerebral de la información visual, para así conseguir diferenciar objetos (discriminación visual), memorizar y visualizar historias, por ejemplo al leer (visualización y memoria visual), entender las relaciones entre objetos (relaciones espaciales), etc.
  • Buenaconexión con la audición, el sistema vestibular (equilibrio), las áreas motoras, etc.

Una vez determinado el problema, los optometristas comportamentales utilizan una gran variedad de herramientas como las lentes neuro-funcionales, los prismas y micro-prismas, las oclusiones sectoriales y binasales, los filtros y la terapia visual comportamental para eliminar los síntomas o minimizarlos.



EN QUÉ CASOS PUEDE AYUDAR LA OPTOMETRÍA COMPORTAMENTAL


Encontramos numerosos casos de niños en los que una mala lectura se debe a que ven doble de cerca y las palabras se les entrecruzan. Sorprendentemente nunca se han quejado de esto porque creen que es la situación normal: “siempre han visto así”.


Los problemas óculo-motores causan pérdidas de lugar al leer, saltar y re-leer palabras, etc.


Más sutiles y variados son los problemas de percepción, que pueden provocar dificultades para retener un texto por imposibilidad para la visualización de la historia o baja comprensión lectora por una mala discriminación, que hace que cambien palabras similares.

Cualquiera de las condiciones explicadas en el apartado anterior puede provocar baja atención en un niño, sobre todo en tareas escolares de cerca.


Además, es muy típico en niños con TDA y TDAH encontrar un desequilibrio entre la visión central y la visión periférica: este desequilibrio provoca que cualquier estímulo periférico genere un cambio de fijación que moverá la atención, es decir, si el niño está atendiendo a la profesora pero el compañero que tiene sentado a su derecha hace un movimiento para, por ejemplo, afilar un lápiz, inevitablemente su atención pasará a estar en su compañero y no en la profesora.


Si no se mejora la integración centro-periferia esto seguirá pasando ya que el cambio de fijación no está guiado de forma consciente y por lo tanto no puede ser inhibido.


Además de esto, la atención también se verá dificultada si existen problemas de integración con los diferentes sentidos: visión-audición; visión-propiocepción; visión-sistema vestibular…

A menudo los pacientes de población especial tardan muchos años en ser evaluados por un optometrista con los medios suficientes para hacer una correcta evaluación de su visión y en numerosos casos presentan graduaciones muy elevadas que nunca han sido corregidas.


La falta de lenguaje o un nivel de cognición bajo o muy bajo dificultan claramente el examen pero existen herramientas para poder realizar una buena evaluación aun en pacientes no colaboradores.


Asimismo, en ciertos autismos con un componente perceptivo visual importante, hay ayudas que re-estructuran la entrada sensorial visual. Mediante la prescripción de micro-prismas y lentes neuro-funcionales, podemos impactar en las áreas de percepción espacial y, secundariamente, en la relación del paciente con su entorno.

Frecuentemente los pacientes con lesiones cerebrales como parálisis, traumatismos cráneo-encefálicos o accidentes cerebro-vasculares acaban presentando problemas de orientación y localización espacial, motilidad ocular, reducciones de campo y binocularidad o estrabismo.


Sin embargo, no registran problemas de agudeza visual.


Sin embargo, continúan teniendo problemas para hacer cosas que antes eran habituales para ellos, como conducir, ir de compras, bajar escaleras o recordar hacer ciertas tareas en orden.


Estas dos circunstancias provocan con frecuencia un deterioro emocional del paciente y, si no se detectan y tratan, pueden llegar a provocar problemas psicológicos importantes.